Espíritu de aprendiz
Logroño, noviembre 2018
Primera edición
ISBN 978-84-17386-16-0
204 págs., 14.5x21 cms.
Encuadernación: rústica con solapas
PVP: 17,00€
Precio web: 16,15€

Espíritu de aprendiz

y otros escritos

Prólogo de Eugenio Castro

Reunimos en este volumen algunos de los más notables —e inéditos— escritos de Isidoro Valcárcel Medina, muchos de ellos concebidos como intervenciones públicas.

Las reflexiones que contienen arrastran un caudal de ideas —ni manoseadas ni automáticas— que son un estímulo mayor para el pensamiento, que excede los límites del arte.

Si bien Valcárcel Medina está considerado como uno de los artistas conceptuales más importantes de nuestro tiempo, quien se acerque a estos textos encontrará en ellos el fruto de un pensador que desmenuza pacientemente cada una de las cuestiones que aborda.

En este libro, que ha de degustarse con pausa —no valen aquí las prisas— se incluyen los siguientes ensayos: «Espíritu de aprendiz», «El arte económico», «Estado de sitio», «Primores de la disidencia», «La ciudad nonata», «Indicios racionales de irracionalidad» y «El seguro azar».

[...] Nos hemos acostumbrado al carácter pasivo de la cultura reglamentada o institucional. Esta pasividad es ahora más fuerte. Incluso más que cuando los bienes culturales eran más privativos.

Porque no se puede considerar sino como un logro muy, muy relativo el auge de la difusión cultural que hoy se vive… Porque todo es a toque de corneta.

En un momento dado, a la clase satisfecha le interesó «sacralizar» la cultura, a falta de sacralidades más sagradas. Conozco a alguien que, abundando en el parecer de que la cultura hoy sustituye a la religión, dice que los artistas son los santos del día. Y ante ellos se postra la burguesía en actitud de adoración pasiva y resignada, por no decir sometida. (Hablo de artistas históricos y actuales).

¿Qué significa crisis de la cultura? Significa que hoy la pasividad, el adoctrinamiento y la aceptación irreflexiva están más inculcados y los practica más gente.

Los museos son mausoleos, siempre se ha dicho. Hoy, los museos son cementerios, simplemente. [...]

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